10 abr 2015

La Víctima y el Salvador, cuando entregamos nuestro poder personal

Estas situaciones se dan cuando hay vínculos asimétricos, se pone al otro más arriba o más abajo, pero no de frente. Esto puede pasar en cualquier área de la vida, incluso unas áreas puede estar en el rol inferior y otras en el rol superior. El que se pone más abajo o acepta que lo pongan más abajo tiene una tendencia a caer en el rol de víctima entregando su poder personal, en especial si ve en el otro a alguien que lo pueda salvar, proteger, acoger, etc. Al perder su poder personal empiezan a pensar cosas como éstas cosas que me pasan solo a mí, porqué siempre yo, me deben tanto, etc. y consciente o inconscientemente siempre están buscando alguien que los salve. Puede ser ganarse la lotería, que alguien los mantenga, un jefe en el trabajo que haga de papá o mamá y sea un lugar de trabajo paradisíaco de pura armonía, un marido o esposa que los consienta, una religión, culto, ideología o grupo al que seguir ciegamente, en especial sí hay un profeta o erudito que les diga que pensar y creer, sistemas de venta en pirámides en que se fomenta la generación de adrenalina por premios por cumplimiento de metas o cualquier persona que les prometa algo que suene a que les van a arreglar la vida.

Es así que a ésta persona o ideología representada por una persona o grupo son puestos en un pilar como el Salvador y la víctima como el a ser salvado. Se genera así un vínculo tremendamente asimétrico en el cual la víctima se siente muy cómoda. Es este patrón de vínculos que hace que la víctima perpetué su rol de víctima, ya que lo que atrae no es a un salvador, sino depredadores que se aprovechan de su estado de indefensión y entrega absoluta, desde lucrar a costa de ellos hasta dañarlos gravemente en forma física. Lamentablemente muchas veces estas experiencias son necesarias para que las víctimas aprendan a hacerse cargo de su vida y no depender de otros para transformar su realidad. Es así como a veces el victimario en realidad se convierte en el salvador que hace evidente la necesidad de transformación y cambio.

También están quienes realmente quieren ayudarles, que los están ayudando constantemente, pero que se transforman en un bastón del otro y cuya ayuda generalmente no es valorada, ya que facilitan la forma de vida de la víctima reafirmando la creencia de que son víctimas que deben ser ayudadas, así pasando de víctima a tirano.

Finalmente están quienes realmente pueden ayudarles a hacer cambio de consciencia a través del ejemplo y entregándoles herramientas, pero como no conocen los vínculos horizontales les ponen como a los demás sobre un pilar exigiéndoles cada vez más, sin terminar de hacer el cambio en sí mismos. No le queda más entonces a este nuevo salvador que bajarse del  pilar y alejarse de la víctima para que ésta aprenda a salvarse a sí misma. Y es que a quienes están en un constante rol de víctima no se les puede ayudar, cuando mucho acompañar y de manera moderada, para que aprendan a estar consigo mismos y hacerse cargo de su realidad.

Se hace entonces indispensable darnos cuenta cuando caemos en estos patrones de pensamiento o comportamiento:
  • Me pasa esto, en vez de está pasando esto. La mayoría de los eventos no son algo personal, sino que son independientes de a quien le pasa y la diferencia solo está en como la tomamos.
  • No poder decir que no a la familia, amigos, jefes o colegas, etc. Aceptan más allá de lo aceptable, pero se culpan a sí mismos por no poder decir que no en un comienzo y empiezan a desarrollar resentimiento.
  • Tratar de agradar a otros para ser aceptados o acogidos.
  • Hacer las cosas o tomar decisiones en función de lo que otros nos dicen.
  • Sentirnos obligados a contestar el teléfono, mails, mensajes, etc. sintiendo que debemos estar disponibles 24x7. Es sumamente importante respetar nuestro espacio personal, nuestro propio tiempo y que nadie se sienta con derecho a invadirnos. Si es alguien que nos valora sabrá respetar nuestro tiempo y que si no respondemos inmediatamente es porque estábamos ocupados.
  • Calificar a los otros como los malos cuando no cumplen con nuestras expectativas, no se comportan o actúan como esperamos. Si el otro es el malo, yo soy el bueno y la víctima de su villanía. Todos somos personas que actuamos distinto y funcionamos en este mundo según lo que conocemos y las herramientas que tenemos. Los valores son distintos y depende de mí aceptar o no el comportamiento del otro y si no lo acepto, alejarme.
  • Caer frecuentemente en estafas y engaños.
  • Permitir que otros alteren nuestro estado de ánimo, generando emociones como la rabia, pena, culpa o vergüenza.
  • No pudiendo estar en silencio con nosotros mismos. Nos hace depender de un otro, la TV, facebook o algo externo que nos haga compañía.
  • El sustento depende de un otro, de un trabajo, etc. Se hace difícil aceptar la propia valía y que hay muchas maneras en que nos podemos auto sustentar.
Y hay muchas otras formas que entregamos el poder personal, que esperamos que un otro haga algo por nosotros, algo que deberíamos ser capaces de hacer nosotros mismos. No significa el que no podamos pedir ayuda o confiar en otros, sino que darnos cuenta que el recibir ayuda no implica entregar nuestro poder personal, que la confianza y la amistad se gana, que no debemos hacernos expectativas en relación a los otros, porque todos somos humanos con virtudes y defectos y podemos fallar.
Lo importante es aprender a reconocer donde entregamos nuestro poder personal para poder recuperarlo y así convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.



8 abr 2015

Pensamiento

Esas estructuras que me servían para sobrevivir se convirtieron en los grilletes y las rejas de mi prisión. Lucho fuerte por despojarme de ellas, pero me quedo vacía. Puedo verme cada vez mejor, pero todavía no logro tocar la fuente de mi energía ancestral. Madre, ayúdame a ser yo misma, ayúdame a ser libre y salir de esta ilusión, déjame tocar el oscuro más profundo y la luz más cegadora, caminar con los pies descalzos libre de los designios del hombre, transformar mi realidad y vivir en un mundo nuevo, donde mi palabra es ley, mi mirada quita y da vida, mi caricia hace que vuelva a latir el corazón. Madre, déjame volver al mundo ancestral donde ser mujer era el mayor honor, donde hablar con los espíritus era sabiduría y el viento se rendía a mis pies. Madre, enséñame el silencio donde mi alma reposa y donde mis labios encuentran amor.


6 abr 2015

Pensamiento

¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Por qué estoy aquí? Tantos recuerdos que se esfuman entre mis manos al llegar al cruce de caminos. No puedo tomar ninguno, debo hacer un camino nuevo. ¿Pero qué hago si no sé qué necesito ni a donde voy? Necesito el silencio del bosque, el arrullo del agua, pero huyo por miedo a encontrarme con el gran monstruo que vive en mi interior, esa sombra que me juzga, me critica, me convierte en un nada completamente inadecuado incluso para existir. Corro del monstruo, corro una y otra vez, pero siempre lo veo reflejado en el rostro y las palabras de los demás, haciendo eco en mi alma y que mi corazón tiemble. Me lleva a la soledad más profunda, la incapacidad de conectarme incluso conmigo misma, un vacío tan profundo como un abismo donde todo lo que sabía deja de existir o tener sentido. Es un mundo nuevo y no conozco las reglas del juego, las palabras son ruido blanco y los pensamientos algodón. Me he desintegrado y ya no sé quién soy.


1 abr 2015

Pensamiento

Una nueva etapa de mi vida, volver a empezar. Un egoísmo sano, volver a descubrir quién soy yo, escuchar mi alma, escucharme yo, lo más profundo, lo más secreto, lo más escondido. Escuchar sin ruido, escuchar sin apego, escuchar el silencio. Escuchar la armonía del tejido del mundo sin pensamientos, sin juzgar. El pasado es pasado, el futuro todavía no existe, yo en medio del vasto universo, solo existo en el latir del corazón, solo existo en un suspiro. Solo hoy, solo ahora, nada más importa, nada más existe, en un suspiro, en un segundo, en una partícula de luz, en un sueño, en una sonrisa.


20 mar 2015

Pensamiento

Cuando hemos tocado fondo y emprendemos nuestro camino de vuelta nos encontramos de frente con los rostros de quienes van cayendo. Nuestro ego herido va a querer detener su caída. La compasión nos recordará que no podemos evitar que caigan, pero sí podemos estar ahí para acompañarlos cuando necesiten volver a levantarse.


20 feb 2015

Solo respira

Cuando se siente que se lleva el peso del mundo sobre los hombros estos se empiezan a encorvar y como que uno se encoge dejando poco espacio a los pulmones y disminuye la capacidad de oxigenación.

Cuando uno se quiere arrancar o esconder del mundo también se duerme de lado o sobre el estómago apretando y cerrando el pecho apretando así también los pulmones.

Durante una depresión es muy difícil darse el ánimo de hacer ejercicio en el que se respira más, se activa el cuerpo y se genera endorfinas. O meditar, que con la postura adecuada, respiración correcta y actitud adecuada se puede recuperar la armonía.

Pero cuando hay una verdadera depresión todo esfuerzo parece gigante, toda acción una lucha y se entra a duras penas en modo de supervivencia. Se siente una constante nube negra de pesadumbre sobre la cabeza y la falta de oxigenación disminuye la capacidad corporal y mental. Es casi como entrar a invernar y no se ve salida ni solución.

La solución, el primer paso es mucho más simple de lo que parece. Sólo respira, no te olvides de respirar. El puro acto de respirar nos reconecta con la vida. Se puede empezar por 2 o 3 veces al día respirar profundo y despacio llenando nuestros pulmones lo más que se pueda, retener 1 a 3 segundos y soltar lentamente, repitiendo esta respiración 3 a 5 veces.

Esto ayuda a oxigenarnos, conectarnos con nuestro cuerpo y alivianar un poco la nube negra. Por ejemplo al despertar antes de levantarnos ayuda a ver el día menos terrible y el cuerpo se siente menos pesado.

También puede pasar que uno se conecte mejor con las propias emociones cuando se ha vivido algo difícil y ayuda a ponerlas en proporción, ya que al evadirlas se pueden sentir como algo gigante que sí las expresamos nos puede destrozar. Con más oxígeno y claridad en nuestra cabeza nos podemos dar cuenta que no es un monstruo y podemos expresarlo de manera sana, sin que nos desgarre y así soltar e ir dejando atrás.
En la medida que nos vamos acordando de respirar profundo podemos ir acompañando de estirar brazos y piernas de manera expansiva, hacia afuera. Cuando se está en depresión es como sí las paredes se cerrasen sobre uno y el estirarse ayuda a cambiar esa percepción hacia un mundo que se expande en la medida que nos sintamos cómodos.

Esto nos puede sacar de a poco de este estado de hibernación, nos reactiva, nos da ánimo y de a poco se puede empezar a hacer ejercicio, meditar y reactivarse en forma general.

Cada vez que decaemos nos tenemos que recordar: ¡No te olvides de respirar!

Imágen por Wojtek Siudmak

9 feb 2015

Los Ciclos en los Procesos de Sanación

Cuando vivimos una experiencia difícil muchas veces seguimos adelante, porque la vida nos obliga a seguir, ya sea por subsistencia, responsabilidades, presiones sociales o simplemente porque ya queremos dejar atrás esa experiencia y las emociones que conlleva. Pero dejarlo atrás y sacarlo de nuestra mente consciente no significa necesariamente que lo hemos resuelto y hemos sanado esas emociones, sino que tan sólo lo hemos archivado en nuestro subconsciente para revisarlo más tarde o incluso postergarlo indefinidamente. El tiempo sigue y nosotros seguimos con nuestras vidas y así también nuestro subconsciente sigue con su propio trabajo, asimilando experiencias diarias, guiando nuestra intuición y revisando nuestros archivos para ver qué temas tenemos pendientes o cuales ya se pueden cerrar. Esto no es al azar, sino que cada cosa tiene su momento y prioridad. ¿Cómo es que el subconsciente escoge los temas a trabajar? Lo hace revisando los siguientes puntos:

- ¿Está afectando la vida actual, haciéndola más difícil?
- ¿Pasó algo que directa o indirectamente recuerda esa situación, como un lugar, una persona, un gesto, etc.?
- ¿Se está cumpliendo algún ciclo desde el evento, como un mes o un año?

Y es así como a veces aparecen emociones que no entendemos de donde salen o reaccionamos de manera inadecuada o desproporcionada a la situación actual. Ahí es donde tenemos que darnos el espacio para reflexionar y preguntarnos ¿Qué tengo que aprender de esto? ¿Qué necesito sanar? Lo más probable es que no encontremos la respuesta inmediatamente, pero dándonos el espacio de introspección y conexión con nosotros mismos podremos avanzar en el proceso de sanación. Puede ser con la ayuda de un terapeuta, meditando, alguna expresión artística como el canto o el dibujo, o de manera más activa como caminando, corriendo, bailando o saliendo y contactándonos con la naturaleza.

Lo importante es darnos de vez en cuando el espacio para sentir aquello que no nos permitimos sentir antes y luego soltarlo. No es aferrarse a ese sentir y estrujarlo tratando de resolver todo de una sola vez, sino darse un espacio sano y luego soltar. Aferrarse a un sentir agota nuestro sistema nervioso y altera nuestra vida y la de quienes nos rodean. Los espacios sanos de sentir es entregarse a ello una o máximo dos horas y luego cambiar de tema realizando otras actividades. Pero también tiene que ser con cierta periodicidad, como una vez a la semana, para que el subconsciente tenga el espacio y momento para expresarse. Por eso por ejemplo las horas a los psicólogos son una vez a la semana.

No es que todos siempre tengamos temas que tratar, pero hay momentos en que hay señales que nos indican que debemos darnos espacios de sanación como el stress, muchos sueños vívidos con alta carga emocional, explosiones de llanto o enojo, ataques de pánico, lagunas mentales, insomnio por pensar mucho y varios otros síntomas que no son más que estos temas acumulados que empiezan a juntar tierra y se ven cada vez más grandes y pesados, pero está en nuestras manos lograr el valor para enfrentar esto que muchas veces se ve más grande de lo que es e ir sacando y limpiando lo que hay dentro de nosotros y tomar ese primer paso hacia nuestro bienestar.